Fuera mercenarios de Colombia.

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domingo, 24 de octubre de 2010

2010 Abr 19 / Ataudes de 50 cms. Democracia colombiana




Autor: Azalea Robles. 
Fuente / Enlace al Blog de Azalea Robles y web Rebelión.
Título: Ataúdes de 50 centímetros: la otra cara de los negocios en Colombia
Fecha de publicación: 19-04-2010
Materia: Colombia, Derechos Humanos
Colección / Serie: silencio mediático
Otros datos: Zona geográfica: departamento del Magdalena, región caribeña de Colombia.
Fecha de los hechos: 1996 - 2010, etapa de incremento de la guerra sucia en Colombia.


http://azalearobles.blogspot.com/2010/04/2-ataudes-de-50-centimetros-la-otra.html

Ataúdes de 50 centímetros: la otra cara de los Negocios en Colombia,  Paramilitarismo es Estrategia Estatal.

Por Azalea Robles

“Juliette Varela en calidad de hija recibe a Rogelio Enrique Varela”
Juliette Varela se adelanta y un funcionario le entrega una pequeña cajita… un ataúd miniatura.

 “…La señora Armas en calidad de esposa, recibe a Tomás Enrique Armas Días…”

Una señora, viejita, abre el ataúdcito de 50 centímetros que le ha sido entregado, y toca, palpa; los restos de una calavera, un hueso de la pierna, una mano…

“El señor Reinaldo Morales, en calidad de hermano, recibe los restos de Agustín Morales Niño”…

Se trata de una entrega de restos óseos de desaparecidos asesinados por la Estrategia Paramilitar del Estado colombiano, en una ceremonia de poca cobertura mediática, en el departamento del Magdalena, región caribeña de Colombia.
“Elvia Milena Sánchez en calidad de hermana recibe a José Fabio Sánchez y a José Ismael Sánchez”

Y estas son las frases que pronuncia una funcionaria del Estado colombiano, una tras otra, en una ceremonia bajo una carpa. El Estado hace entrega de restos de desaparecidos: los familiares reciben un pequeño ataúd y la funcionaria continúa enumerando nombres… En pocos minutos el Estado pretende saldar las largas semanas, meses y hasta años de sufrimiento y tortura causados por la voracidad terrateniente y la Estrategia Paramilitar implementada por el propio Estado. Tiene que ser una ceremonia breve, de bajo perfil mediático, pasar desapercibida, porque en definitiva los que se han beneficiado de las masacres siguen siendo propietarios, y siguen masacrando…
Fosas Comunes, la Estrategia Estatal del Paramilitarismo y la extradición de la Verdad

La cantidad de fosas comunes en Colombia es escalofriante, sus coordenadas han sido obtenidas gracias a las denuncias de familiares de desaparecidos, a filtraciones putrefactas a las aguas de  beber (el caso de la fosa de la Macarena), y  tras las audiencias a paramilitares, que, acogiéndose a la “ley de Justica y Paz”, confiesan sus crímenes y dan coordenadas de fosas y otros detalles de su rol como herramienta de guerra sucia del Estado (1). Esta Ley  fija una pena máxima de ocho años de prisión para los paramilitares que confiesen sus crímenes.
La ley de “Justicia y Paz” fue diseñada por el presidente Uribe (2), para que sus Paramilitares lograran impunidad, o condenas raquíticas en comparación con la crueldad y amplitud de sus crímenes: es así como centenares de capos paramilitares, autores de miles de asesinatos, han logrado librarse casi por completo de la cárcel, a cambio de expresar “arrepentimiento”, que aderezan con algunas coordenadas de fosas. Pero las grandes fortunas, nacionales o de multinacionales, que han acumulado aún más capital gracias a estas masacres, siguen intocadas.
De hecho el Estado Colombiano se ha apresurado a truncar las declaraciones de los capos paramilitares, extraditándolos a Estados Unidos para evitar que dieran demasiados apellidos de oligarcas, políticos, gerentes de multinacionales, generales, todos ellos creadores y financiadores de la Estrategia paramilitar del horror.
En el caso de los paramilitares Mancuso (3), Hebert Veloza (4)Carlos Mario Jiménez Naranjo (Macaco), Rodrigo Tovar Pupo (Jorge 40) y Diego Fernando Murillo Bejarano (Don Berna), por ejemplo, van a ser juzgados en Estados Unidos por narcotráfico, y no podrán ser juzgados por crímenes de Lesa Humanidad en Colombia. Al sacar a estos asesinos de Colombia, muchas víctimas se quedan sin conocer el destino de sus desaparecidos, pues en una primera audiencia, estos capos paramilitares suelen dar solamente una que otra coordenada de fosas. Y lo más importante ha quedado sin esclarecer del todo, truncado por la extradición: el Estado busca evitar a toda costa que se filtren los nombres de los autores intelectuales de los crímenes.
El paramilitar Hebert Veloza, alias HH declaró: "Calculo que mis dos grupos asesinaron a 3 mil personas o más. Muchos de ellos eran tirados al (río) Cauca".
Luego de casi dos años de la extradición de varios ex jefes paramilitares de Colombia, la estructura paramilitar sigue activa y perpetrando masacres con ínfulas renovadas. Los autores intelectuales (multinacionales, oligarcas y políticos) han diseñado bien su impunidad, y la forma de dar continuidad a su esperpento, dándole una capa de pintura a la apariencia de legalidad de su instrumento: el estado colombiano. La capa de pintura no alcanza, sin embargo, a tapar a lo que algunos ya llaman la “Motosierrocracia”; pero es suficiente para que de ella se aferren a nivel internacional para cerrar los ojos ante la barbarie y dejar en su sitio a un estado muy útil a los intereses de las transnacionales de USA y UE. La extradición de algunos de los autores materiales de miles de masacres, preserva impunidad y Status Quo. Mientras tanto las víctimas tratan de adivinar dónde han enterrado o desaparecido a sus familiares. Existe la posibilidad, estipulada por la Ley de “Justicia y Paz”, de que las víctimas cuestionen directamente a sus victimarios, pero esta ley es muy cínica pues no contempló un acuerdo por escrito que determinara la cooperación judicial entre Colombia y EE.UU. Y los cientos de miles de familiares, millones de campesinos que sobreviven como desplazados en los cinturones de miseria de las ciudades (pues sus tierras están en manos de Multinacionales o terratenientes oligarcas), difícilmente llegarán a Estados Unidos. Eso sí, el Estado colombiano se ha “cubierto” con esto ante la CPI: hacen las reglas a su medida.
30.470 asesinatos confesados por los paramilitares: viabilizando los “negocios”.
El martes 16 de febrero 2010 la unidad de “Justicia  y Paz” de la Fiscalía colombiana dio a conocer un informe en el que se revela que unos 4.112 paramilitares de las AUC aseguran haber perpetrado 30.470 asesinatos en unos 15 años (desde mediados de los ochenta hasta su “desmovilización” en 2003-2006). La Fiscalía recibió declaraciones de los paramilitares que dan cuenta además de 1.085 masacres, 1.437 reclutamientos de menores; 2.520 desapariciones forzadas, 2. 326 desplazamientos forzados y 1.642 extorsiones, además de 1.033 secuestros (5)
Este informe por supuesto no toma en consideración las masacres perpetradas después del gran teatro de la “desmovilización” orquestado por el principal promotor de paramilitarismo (el Estado). Ya sabemos que tal “desmovilización” fue falsa, por la cantidad de masacres perpetradas desde 2003 hasta hoy por grupos paramilitares cuya única diferencia son los nombres (ahora se llamanÁguilas Negras, Los Rastrojos, etc…). Es reciclaje con cambio de nombre, y una gran operación de propaganda mediática para el Estado; pero el genocidio continúa.
Cuando el gobierno habla de “diálogos” con los paramilitares en aras de su “desmovilización”; las víctimas califican estos “diálogos” de “monólogos”: siendo el Paramilitarismo una estrategia del propio Estado. Estrategia que hoy día sigue operando: con nombres nuevos siguen viabilizando los negocios mediante masacres e inyección de  terror.
El paramilitar Veloza dijo haber utilizado la "decapitación" para aterrorizar a las comunidades: "Cuando llegamos a Urabá decapitamos a mucha gente, era una estrategia para promover el terror”. Es la Estrategia de “disuadir por el Terror”: está teorizada en los manuales de contra-insurgencia del Estado (cortesía de USA), y consiste en infundir un intenso pánico a través de las torturas y desmembramientos públicos para así lograr parálisis de la reivindicación en los sobrevivientes… Se busca acallar las reivindicaciones sociales, económicas, ecológicas: se busca “disuadir por el Terror” de la reivindicación y desplazar así poblaciones enteras
La Estrategia Paramilitar del Estado tiene dos vertientes que son su esencia:
A la vez masacrar con ostentación para infundir terror, y a la vez encubrir a los beneficiarios de tanta muerte. La doble M: Masacrar para cambiar la realidad objetiva (expropiar, acallar) y construir la Mentira de que el Paramilitarismo es algo espontáneo y no una Estrategia Estatal y oligárquica… Esta construcción de realidad virtual opera mediante la complicidad activa de los mass-media.
Así se expresó Veloza, refiriéndose al ejército oficial de Colombia: “Nosotros éramos ilegales y son más culpables ellos que nosotros, porque ellos representaban al Estado y estaban obligados a proteger a esas comunidades y nos utilizaban a nosotros (…) Nosotros cometimos muchos homicidios y tenemos que responder, pero ellos también deben responder…”
Desde que los paramilitares han empezado a dar las coordenadas de las fosas comunes, Colombia es una vasta fosa común: el Estado aduce no tener la capacidad operativa para abrir todas las fosas (pero sí que tiene el dinero para pagar a los asesinos Paramilitares y a los militares perpetradores de masacres y desapariciones). Sin embargo Colombia es perforada por los familiares, que buscan desesperadamente a sus seres queridos (6). Así, entre trabas del Estado y ansias de los familiares de desaparecidos, entre amenazas y voluntad de volver a ver aunque sea una parte del ser amado, han empezado a aparecer miles de cadáveres.

El Estado entorpece la identificación de los cadáveres y no viabiliza el destape de las miles de fosas

La  lentitud e inoperancia de la Fiscalía en destapar las fosas, raya la complicidad criminal: tiene miles de coordenadas de fosas y no ha buscado, y concretado medidas forenses en más de algunas decenas, en cuanto a los restos humanos, la prueba de ADN ha sido hecha en una mínima medida: es el desprecio que el Estado profesa hacia los familiares y las víctimas, y la voluntad de perpetuar el crimen de desaparición que se expresan. Desprecio de un Estado que aduce “falta de recursos”, cuando bien que ha endeudado al país para pagar los gastos militares y paramilitares. Por eso, desde comienzos del 2007, una delegación de las "Madres de la Candelaria" sostuvo varias reuniones en la cárcel con el jefe paramilitar Diego Fernando Murillo alias “Don Berna” y con otros jefes paramilitares (hoy ya extraditados a Estados Unidos) y éstos les aproximaron la localización de las fosas, en la Comuna 13 de Medellín. Entonces varios familiares decidieron armarse de picos y palas para buscar desenterrar a sus seres queridos. "No pretendemos reemplazar la labor de la fiscalía (…) Nosotros, de acuerdo a lo que nos dijeron estos señores (victimarios), vamos por nuestra cuenta y echamos pala (por los barrios de la Comuna 13) a ver qué encontramos. Muchas veces ellos no quieren o no les sirve confesar dónde está "x" o "y" persona, y no les conviene decírselo a los jueces, entonces nosotros les decimos: 'tranquilos, dígannos dónde están nuestros hijos y vamos y nosotras calladitas los buscamos'.” (6)
·         La mayor fosa común del continente, con 2000 cadáveres, hallada en Colombia, corre riesgo de ser alterada por el Estado que busca invisibilizarla
Recientemente en Colombia se descubrió la mayor fosa común de la historia contemporánea del continente americano, horrendo descubrimiento que ha sido casi totalmente invisibilizado por los mass-media en Colombia y en el mundo (7). La fosa común contiene los restos de al menos 2.000 personas, está en La Macarena, departamento del Meta. Varios pobladores, alertados por las filtraciones putrefactas de los cadáveres a las aguas de beber, ya habían denunciado la existencia de la fosa en varias ocasiones durante el 2009, había sido en vano… pues la fiscalía no procedía a investigar. Fue gracias a la perseverancia de los familiares de desaparecidos y a la visita de una delegación de sindicalistas y parlamentarios británicos que investigaba la situación de derechos humanos en Colombia, en diciembre 2009, que se ha logrado destapar este horrendo crimen perpetrado por los agentes militares de un Estado que les garantiza impunidad.
Se trata de la mayor fosa común del continente: desde 2005 el Ejército, desplegado en la zona, ha estado enterrando allí miles de personas, sepultadas sin nombre.
Dos mil cuerpos en una fosa común, eso es un asunto grave para el Estado Colombiano, pero sus mass-media, y los mass-media internacionales, cómplices del genocidio, se han encargado de pasarla casi totalmente bajo silencio; cuando para encontrar una atrocidad parecida hay que remontarse a las fosas nazis... Este silenciamiento mediático está sin duda vinculado con los inmensos recursos naturales de Colombia, y los mega-negocios que allí se gestan en base a las masacres.
La Comisión Asturiana de derechos humanos, que visitó Colombia en enero 2010, ha estado preguntando a las autoridades sobre el caso… las respuestas han sido preocupantes: en fiscalía, en procuraduría, en ministerio del interior, en la ONU... todos pretenden eludir el tema, mientras tratan de “operar” la fosa para minimizarla; pero ya la delegación británica la constató, y las mismas autoridades reconocieron al menos 2000 cadáveres. En diciembre “El alcalde, afín al gobierno, lo denunció también junto al sepulturero, pero después las presiones oficiales tienden a hacerles "disminuir sus apreciaciones sobre el número de cuerpos NN…”   La delegación asturiana ha denunciado la ostensible voluntad de alterar la escena del crimen: “nadie está protegiendo el lugar. Nadie está impidiendo que se puedan disfrazar las pruebas. Que un tractor pueda entrar y volver a entremezclar cadáveres anónimos, a sacarlos y llevarlos a otro lugar” (8“solicitamos a las instituciones responsables del Gobierno y del Estado colombiano que implementen las medidas cautelares necesarias para asegurar las informaciones ya registradas en losdocumentos oficiales, que tomen las medidas cautelares necesarias con el fin de asegurar el perímetro para prevenir la modificación de la escena, la exhumación ilegal de los cadáveres y la destrucción del material probatorio que allí obra(…) fundamental la creación de un Centro de Identificación Forense en La Macarena con el fin de lograr la individualización y plena identificación de los cadáveres NN allí sepultados.” (9)
La Delegación Asturiana transmitió a las autoridades otra denuncia de genocidio y fosa común, pero estas adujeron desconocimiento, y alegaron incapacidad operativa "hay tantas fosas comunes en nuestro país que..." La denuncia es acerca de hechos en el municipio de Argelia, Cauca: “Un "matadero" de gente, donde las familias no pudieron ir a buscar los cuerpos de sus desaparecidos, pues los paramilitares no las dejaron ingresar de nuevo a sus comunidades: desplazaron a los sobrevivientes. Las víctimas sobrevivientes relataron: “había gente amarrada a la que echaban perros hambrientos para ir asesinándolos poco a poco.”
En  Colombia, la Estrategia Paramilitar del Estado Colombiano, combinada con el accionar de policías y militares ha sido el instrumento de expansión de Latifundios. El Estado colombiano es el instrumento de la oligarquía y las multinacionales para su guerra clasista contra la población, es el garante del saqueo: la Estrategia Paramilitar se inscribe en esa lógica económica.
La ceremonia discreta: restos óseos que no hacen ruido:

“Esta fecha es importante para la fiscalía general de la nación porque la unidad nacional para la ‘justicia y la paz’  entrega a sus dolientes los restos óseos de 40 ‘víctimas de la violencia’, y con ello brindará tranquilidad y sosiego la las familias que durante años los buscaron…” Pronuncia una funcionaria, bajo la carpa en la cual están funcionarios del Estado y familiares de las víctimas, ningún gran medio televisivo cubre la ceremonia, y menos la contextualizará… Es una ceremonia invisibilizada por la guerra mediática que sistemáticamente oculta los crímenes de Estado. Sin embargo, algunas cámaras alternativas han grabado la escena… (10) …40 ataúdes de 50 centímetros de largo, cajitas un poco más voluminosas que una caja de zapatos, alineadas sobre mesas de plástico; algunos funcionarios, policías, y los familiares, desechos de dolor, de impacto… pocos asistentes… Pocos asistentes para algo que debería ser conmoción nacional e internacional, para un evento que debería ser mediatizado internacionalmente en prioridad noticiosa… Pocos asistentes para la entrega de decenas de restos óseos de desaparecidos, cuando esta entrega es la imagen del Terrorismo de Estado y del modelo económico capitalista sustentado en el horror. Estos ataúdes diminutos, no son sólo el dolor intenso para los familiares directos: son el inmenso ataúd en que se ha encerrado al pueblo colombiano, asesinándolo mediante la injusticia social y el genocidio militar-paramilitar…

Estas entregas de restos óseos que se producen en varias regiones de Colombia, son la esencia de un país transformado en fosa común que se entrega por fragmentos; mientras simultáneamente continúa cavándose la fosa, continúan siendo asesinados los que osan reivindicar contra el saqueo, o los que estorban en las tierras codiciadas por el gran capital… ¿Tal vez el silenciamiento, por parte de los mass-media internacionales, del Terrorismo de estado en Colombia y de estas entregas de restos humanos, obedece a que sus dueños se lucran de este genocidio mediante sus otros negocios?...¿Tal vez la poca asistencia de la gente de a pie a estas ceremonias de bajo perfil se explica por el miedo porque el país está en manos de los asesinos?... ¿O Porque el mayor Jefe Paramilitar es el presidente de Colombia?¿O Porque las familias de la oligarquía tienen a sus “muchachos de la moto-sierra” siempre listos(sus paramilitares)?...

· Discurso de la mentira impúdico ante los familiares rotos.

 “Víctimas de la violencia” dice la funcionaria, como si ‘la Violencia’ fuera un personaje, algo difuso y sin rostro…
Claro está, esa es la voluntad del Terrorismo de Estado: achacarle todo a ese tipo de nociones: “la violencia”, “los actores armados”, como si se tratara de algo confuso, o de un teatrillo con “actores”, cuando las víctimas son las víctimas claras del paramilitarismo, o sea del Estado. Esos restos óseos han sido desenterrados porque los paramilitares han indicado su ubicación, para poderse acoger a la tramposa “ley de justicia y paz” que es un salvoconducto hacia la impunidad para esos servidores de la oligarquía y las multinacionales… Pero la funcionaria lee el discurso oficial, sin ningún pudor: “víctimas de la Violencia”… y uno se pregunta: si estos restos óseos de seres humanos, entregados de manera tan expeditiva e indigna, han sido encontrados porque sus mismos victimarios dijeron su ubicación… ¿por qué la funcionaria al menos no dice “victimas de los paramilitares”….?
Es el ocultismo absoluto, para darle continuidad al genocidio: “víctimas de la violencia”… es indignante esta forma de mentir: cuando son centenares de miles los asesinados, desmembrados, desaparecidos… y cuando sus vidas han sido cegadas dentro de un plan macabro de viabilización de los “negocios”… cuando está más que probada la génesis, el rol, y el combustible paramilitar…
Es curioso que los mismos apellidos de la oligarquía que mandó a masacrar al pueblo en el período histórico que sus historiadores llamaron “La Violencia”, sean los mismos apellidos que hoy mandan a masacrar en la Colombia que vive el periodo histórico de… ¿”La Violencia II”?  Repetimos historia porque no tenemos las cosas claras, porque las mismas familias oligarcas que han asesinado al pueblo durante siglos, siguen perpetrando el genocidio y lo ocultan, con las mismas artimañas.

Cabe recordar la barbarie que consolidó la extensión del latifundio y la concentración de riquezas en pocas manos, mediante la barbarie de la “Violencia I”; desatada abiertamente después del asesinato de Gaitán en 1948, quien fue asesinado por mandato de la CIA, y con el beneplácito de la oligarquía liberal y conservadora.

Mediante sus historiadores, la oligarquía nos presentó al “periodo histórico de La Violencia” como una “violencia de todos contra todos, absurda, por distintivos partidistas”, una “violencia entre liberarles y conservadores”; cuando fue una violencia ejercida mediante los paramilitares de la época, los Pájaros, y el ejército oficial, para permitirle a la gran oligarquía ensanchar sus latifundios, desplazando y desposeyendo a millones de campesinos. Claro está, disfrazaron la voluntad de  monopolizar tierras en “partidismos absurdos”; usando el manto del partidismo “liberal o conservador”; y cuando estimaron la acumulación suficiente por el momento, y sobre todo se dieron cuenta que los campesinos despojados se vinculaban con el comunismo, hicieron su Frente Nacional: una coalición política entre los 2 partidos de la oligarquía, que decretó alternancia en el poder entre1958-1974… Y hoy, mediante sus mass-media, siguen tirando la piedra y escondiendo la mano: nos quieren hacer ver que el horror que vivimos es debido a “la violencia”, a “los actores armados” a las supuestas “bandas de extrema derecha y de extrema izquierda”, cuando no hay tal asunto de “bandas”, y aquellas que presentan como “bandas espontáneas de extrema derecha, nacidas en respuesta a las bandas de extrema izquierda” no son tales “bandas espontáneas” sino ejércitos de mercenarios coordinados con el ejército oficial, y no han“nacido en respuesta a”, sino que han sido creadas por la oligarquía y las multinacionales para mantener el Estatus Quo de injusticia Social y para  profundizar el saqueo, y han sido creadas antes del surgimiento de las guerrillas, quienes sí son una expresión subversiva que busca subvertir el Estatus Quo... Pero a los que crean el Terror les conviene que confundamos todo.

El paramilitarismo ha existido desde hace siglos en Colombia, con otros nombres, pero con la misma funcionalidad, de la mano de la concentración de tierras y riquezas en pocas manos: los paramilitares de hoy son la expresión contemporánea de la violencia ejercida por la oligarquía, a quien la funcionalidad del estado y sus instituciones militares no le alcanzaban para perpetrar la magnitud de genocidio que conocemos hoy. El Paramilitarismo les sirve para preservar la apariencia poluta de sus instituciones, mientras infunden miedo y disuasión de la reivindicación social.

Pero como la dominación social la ejercen los  verdaderos “señores de la guerra” que son los grandes oligarcas, que controlan al estado y poseen los mass-media, la funcionaria aplica la propaganda oficial: “Esta fecha es importante para la fiscalía general de la nación porque la unidad nacional para la ‘justicia y la paz’  entrega a sus dolientes los restos óseos de 40 ‘víctimas de la violencia’…”

Terrible es el maltrato a los familiares, la mentira constante, todo es escenario de propaganda y ocultismo en la Colombia que domina una oligarquía narco-paramilitar.
La funcionaria dice, acerca de la entrega de los restos óseos: “…brindará tranquilidad y sosiego la las familias que durante años los buscaron y esperaron su regreso…”.
Esta frase, parece casi una burla, viniendo de parte del Estado Colombiano. La verdadera tranquilidad y sosiego no puede existir en un país en el cual los grandes latifundistas, la oligarquía y las multinacionales han acrecentado sus tierras y su riqueza en base al horror y la muerte. Además a los carniceros oligarcas, el Estado les consolida el negocio sangriento con dineros públicos con su programa “agro ingreso seguro” (11).

Estatus Quo de privilegios para pocas familias, e indigencia y genocidio contra las mayorías

El 64% de la población de Colombia vive en la pobreza e indigencia. La concentración de la riqueza es escandalosa en Colombia, es el onceavo país con más desigualdad social del mundo (ocupa el puesto número 11 de coeficiente GINI de desigualdad), y es el país más desigual del continente americano. Las cifras de los niños víctimas de la pobreza en Colombia son lacerantes: 45% de ellos son pobres y 17% se encuentran en la indigencia… Un solo banquero, Sarmiento Angulo, controla el 42% del crédito Nacional y acaba de declarar ganancias en el último bimestre de 2009 por 1.250 millones de dólares.
Para rematar a los que protesten contra esta guerra económica, el Estado colombiano ha desaparecido a más de 50.000 personas (12) a través de sus aparatos asumidos (policías, militares), y de su Herramienta paramilitar. El estado practica montajes jurídicos con los que mantiene encarcelados a 7.500 presos y presas políticas (13).

Las masacres han sido usadas por el Estado para paralizar la reivindicación social, y para lograr el desplazamiento masivo de poblaciones: es de esta forma que ha desplazado a más de 4,5 millones de personas de sus tierras(14), que han abandonado más de 10 millones de hectáreas de tierras (15). Las tierras son, tras los bombardeos y masacres, entregadas vacías de sus habitantes a la codicia de las multinacionales y terratenientes, que son co-financiadores del paramilitarismo.

El fenómeno paramilitar y el Terrorismo de Estado continúan hoy en día: Al mismo tiempo que el Estado entrega cajitas con restos de personas a sus familiares, sus esbirros siguen masacrando, asesinando, violando, cortando… con el fin de viabilizar el Saqueo que continúa. El Estado colombiano y las multinacionales perpetuán la situación de injusticia social en Colombia usando el Terror Estatal-Paramilitar.
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Vea VIDEO de Entrega de restos de víctimas de la Estrategia Paramilitar, parte 1 de 3 partes de “Magdalena: La tierra del olvido - Agro Ingreso Seguro”, de Contravía:

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NOTAS:
(1)Paramilitarismo de Estado en Colombia informes y documentos: http://www.arlac.be/paramilitarismo/html/deuda.htm
General Rito Alejo del Río, informe noche y niebla, ARLAC: http://www.arlac.be/paramilitarismo/html/pdf/deuda15.pdf
(2) Narcotráfico y paramilitarismo en la presidencia, documento “Biografia no autorizada de Uribe Vélez”:http://www.arlac.be/2007/AUV.htm
Mancuso audiencia, Rito alejo del Río Coordinador paramilitares: http://www.youtube.com/watch?v=3WlH5RpofaU
(5) informe en el que se revela que paramilitares de las AUC aseguran haber perpetrado 30.470 asesinatos en unos 15 años:http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/66984-NN/ex-paramilitares-colombianos-reconocen-haber-cometido-cerca-de--30-mil-500-asesinatos/
(7) la Mayor fosa común del continente, el ejército habría estado enterrando allí a desaparecidos desde 2005, al menos 2000 cadáveres:

(8) intentan ocultar la dantesca fosa, y remover la escena del crimen: http://www.kaosenlared.net/noticia/colombia-fosas-poco-comunes

(10) VIDEO de Entrega de restos de víctimas de la Estrategia Paramilitar, parte 1 de 3 partes de “Magdalena: La tierra del olvido - Agro Ingreso Seguro”, de Contravía: http://www.youtube.com/watch?v=LOhOYmWd5W8&feature=player_embedded#

(11) “Agro ingreso seguro”: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=98107
(12) Terrorismo de Estado, 50.000 desaparecidos en Colombia: http://justiciaypazcolombia.com/50-000-personas-desaparecidas-en
(13) http://www.arlac.be/A2009/2009/Tlaxcala.htm . Campaña europea 2009-2011 por la liberación de los presos políticos en Colombia. Son 7500, en su mayoría presos de opinión y activistas sociales que luchan por una Colombia digna, con paz y justicia social. Las asociaciones y personas del mundo que quieran apoyar la campaña por la liberación de los presos políticos en Colombia, son bienvenidas. Para firmar pinchar aquí: http://www.tlaxcala.es/detail_campagne.asp?lg=es&ref_campagne=14&nbsp
(14)MOVICE, Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado: 4,5 millones de desplazados, cifras 2009:http://www.movimientodevictimas.org/index.php?option=com_content&task=view&id=278&Itemid=64
(15) MOVICE: 10 millones de hectáreas de tierras despojadas a los campesisnos, cifras 2009:http://www.movimientodevictimas.org/index.php?option=com_content&task=view&id=274&Itemid=69

martes, 12 de octubre de 2010

2001 Ago 22 / EEUU contrata a mercenarios y paramilitares /

Autor: Fabio Castillo 
Medio: El Espectador, Bogotá, Colombia
Título: EEUU contrata a mercenarios y paramilitares 
Fecha de publicación: 22 Agosto de 2001
Materia: Colombia, Derechos Humanos
Colección / Serie:
Zona geográfica: Bolivia, Colombia y Perú, USA, Miami.
Fecha de los hechos: 27 de octubre de 2000, contrato. 
Personas, organizaciones mencionadas: Dyncorp Aerospace Technologies, Colar (Colombian Army) y Helas (Helicopter Assimilation-UH-IN), Manpower de Colombia


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Colombia: EEUU contrata a mercenarios y paramilitares


El piloto Carlos Weiss recibió con alguna sorpresa la llamada a su teléfono privado en Lima: era procedente de Miami. ¿Todavía le interesa participar en las operaciones militares en Colombia? Era la llamada que esperaba desde hacía varios días.


En las últimas semanas había circulado el rumor entre pilotos retirados de los ejércitos de Perú, Argentina y tres países centroamericanos de que una empresa formada también por militares retirados de los Estados Unidos, Dyncorp, contrataría mercenarios para entrenar las tropas colombianas en la lucha contra el narcotráfico y los cultivos ilícitos.

Los primeros 24 pilotos extranjeros tuvieron su primera cita en las instalaciones que la empresa Dyncorp Aerospace Technologies tiene en la base de la Fuerza Aérea norteamericana en Cocoa Beach, Florida, la Patrick Air Force Base. Y les confirmaron la misión: viajarían a entrenar en la base militar de Tolemaida, en Colombia, a los pilotos y las fuerzas especiales locales encargadas de erradicar narcocultivos.

SIN CONTROLES

Desde hace siete años el Departamento de Estado de los Estados Unidos inició un programa de contratación de empresas privadas de entrenamiento militar para operar en Colombia.
El beneficio de esta forma de delegación de la participación en la guerra es obvio: en los Estados Unidos significa que, apenas sin hacer olas políticas, se interviene en las acciones militares.
Y en Colombia que se obvian controles como los previstos en la Constitución, que imponen al Senado dar autorización previa para el tránsito de tropas extranjeras en el territorio de la República, y si está en receso, le corresponde la autorización al Presidente de la República, previo concepto del Consejo de Estado. Desde la aprobación del Plan Colombia, el Congreso de los Estados Unidos limitó la presencia de militares de ese país en Colombia a 500 y un máximo de 300 contratistas privados.
Por este procedimiento se ha llegado en Colombia a que ninguna autoridad controla la idoneidad de los contratistas, de sus pilotos, y menos del tipo de operaciones que adelantan en el país.
Hasta hace cuatro meses operó en Colombia otra empresa estadounidense, MPRI, que afrontó un escándalo internacional por su operación en la guerra en la ex Yugoslavia. En Colombia presentó, tras un contrato de US$,3 millones para mejorar las herramientas de la lucha contra las drogas, un documento en el que recomendaban, entre otras cosas, asegurar la pronta llegada del correo a los soldados en combate "como una forma de mejorar su nivel de vida".

NADIE LOS CONOCE

Dyncorp administra al menos dos programas en Colombia, Colar (Colombian Army) y Helas (Helicopter Assimilation-UH-IN). En su labor ha contratado casi un centenar de pilotos.
Para evitar, inicialmente, el desarrollo de cualquier tipo de controles colombianos, incluidos los fiscales, Dyncorp contrató originalmente a los pilotos por intermedio de una empresa de servicios temporales en Bogotá, Manpower de Colombia.
Dyncorp figura en Colombia registrada como una sociedad originaria de la Gran Bretaña, con sede en Aldershot Hampshire, sujeta a las leyes inglesas. Su apoderado en Colombia es Jaime Trujillo Caicedo y el representante, Kinney Dreher.
En el contrato celebrado con el Departamento de Estado aparece registrada como una sociedad estadounidense y sujeta a sus leyes.
El contrato S-Opraq-98-C-051 relaciona a la Patrick Support Division de Dyncorp Technical Services, que tiene sede en una base militar de la Florida, con la operación en Colombia.
La práctica de subcontratar la guerra en Colombia se ha replicado, y ya empresas nacionales de helicópteros vinculan pilotos comerciales para operar en las zonas de conflicto. El guerrillero José María Ballestas del ELN escapó a Venezuela en un helicóptero privado colombiano.

DYNCORP VIENE DE DOS PAÍSES

Una de las empresas que entrena a los militares colombianos, Dyncorp, tiene sede declarada en los Estados Unidos. En Colombia, sin embargo, figura registrada como de origen inglés. 
El 27 de octubre de 2000, Dyncorp Aerospace Operations UK Ltd. se incorporó a la legislación colombiana con el objeto social de "suministrar servicios de apoyo para programas bilaterales contra los narcóticos entre el Gobierno de los Estados Unidos y el Gobierno de la República de Colombia". 
Su sede aparece en el Reino Unido, pero el poder para la constitución de la sociedad lo otorga Robert B. Alleger, domiciliado en Texas. De acuerdo con uno de los contratos en poder de Periodismo de Investigación de El Espectador (PIE), el contrato de Dyncorp con el Departamento de Estado se celebró para tener como base de operaciones en los Estados Unidos la Patrick Air Force Base, de la Florida, con Keith Sparqke como "gerente de locación" respecto del proyecto en Colombia. Dyncorp contrató, originalmente, a los pilotos extranjeros que habrían de entrenar a la tropa local por intermedio de una empresa suministradora de mano de obra, "Manpower de Colombia, Ltda".

Ante la evidencia de la escasa o nula presencia del Estado colombiano para vigilar sus actividades, a los pocos meses debimos firmar contrato con Dyncorp directamente, y perdimos todos los beneficios de asistencia social y seguros médicos", dijo uno de los pilotos, que habló bajo la condición de anonimato. Ninguna autoridad colombiana reconoce haber sido consultada sobre el régimen jurídico aplicable a este tipo de "trabajador". 

La fuente de los recursos son las ayudas suministradas por el gobierno de Estados Unidos para los programas de erradicación de cultivos ilícitos, inicialmente, y luego los provenientes del Plan Colombia.
Los pilotos, un total de 24 en la primera etapa, y 72 en lo que va del programa, fueron contactados por vía telefónica, citados en una base militar de Florida, y llevados luego a pruebas de campo en la base antinarcóticos de la Policía, en San José del Guaviare. Ahí fueron seleccionados para participar en los dos programas que maneja Dyncorp en Colombia, Colar y Helas. El contrato inicial lo firmaron con Manpower de Colombia Ltda.
Éstos son los verdaderos beneficiarios del Plan Colombia De acuerdo con un experto consultado por este diario, la forma como se gasta el componente militar del Plan Colombia devela mucho sobre su propósito: invertir en la industria militar estadounidense, y lo que sobra asegurarlo en contratos también para su beneficio.
"Eso no es bueno ni malo, simplemente desnuda los verdaderos intereses en juego en el escalamiento de un conflicto armado en Colombia", comentó un experto. Dyncorp presta servicios de entrenamiento para operaciones antinarcóticos desde 1991, cuando se le otorgó un contrato de cinco años. Han venido a continuación las prórrogas, la última de las cuales ocurrió en 1998, por un término de cinco años: su campo de operaciones: Bolivia, Colombia y Perú. "A los colombianos", concluyó el experto, "les quedarán un entrenamiento y los viejos cascarones militares". *
[Fuente: Fabio Castillo del Espectador, Bogotá, Colombia]

lunes, 6 de septiembre de 2010

2010 Ago 21 / Rusia insiste en deportar a Yair Klein




Autor                           : Daniella Sánchez Russo
Medio                           :  http://www.elespectador.com
Fuente                          : 
Enlace                           :

Título                            :   Rusia insiste en deportar a Yair Klein
Fecha de publicación      :  21 de agosto de 2010
Materia                         : Colombia, Derechos Humanos
Colección / Serie           : Judicial

Zona geográfica            : Colombia: Urabá, Santander, Boyacá / Rusia, Israel, 
Fecha de los hechos       : década de los 80,
Entidades y personas mencionadas: Tribunal de Estrasburgo

Las gambetas de un israelí a la justicia colombiana
Rusia insiste en deportar a Yair Klein

El Espectador revela la petición del gobierno ruso al Tribunal de Estrasburgo para que permita el envío del mercenario al país.

El mercenario y coronel en retiro israelí Yair Klein, condenado por entrenar a grupos paramilitares en el Magdalena Medio.

Las autoridades del gobierno de Rusia están empeñadas en deportar a como dé lugar a Colombia al siniestro mercenario israelí Yair Gal Klein, el coronel retirado que a finales de la década de los 80, con el combustible del dinero sucio de la cocaína y sus mafias, adiestró en tácticas de guerra y explosivos a los nacientes ejércitos privados en el Magdalena Medio que constituyeron la piedra angular de los grupos de autodefensa. El 22 de junio de 2001, el Tribunal Superior de Manizales lo condenó a 128 meses de cárcel por el entrenamiento de hordas de sicarios que llenaron de crímenes el país y que, aupados por el narcotráfico, exterminaron la Unión Patriótica y multiplicaron los carros bomba y atentados contra el Estado.

En virtud de esa sentencia, una vez fue detenido el 27 de agosto de 2007 en el aeropuerto Domedédovo en Moscú, cuando pretendía abordar un avión a Tel Aviv, el gobierno buscó las vías diplomáticas para que Klein cumpliera su deuda con la justicia colombiana en una prisión de alta seguridad. Aunque las autoridades de la Federación Rusa avalaron la petición de Colombia, el oficial retirado se ha valido de toda suerte de explicaciones absurdas para evitar ser deportado al país. El 1° de abril pasado, la Corte Europea para los Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, Francia, determinó que Rusia no podía deportar a Klein porque su vida correría riesgo. Un fallo que provocó desconcierto nacional. La saga criminal del israelí no tendría un capítulo de reparación en Colombia.

El gobierno de Dmitri Medvédev, sin embargo, acaba de apelar la polémica sentencia del Tribunal de Estrasburgo. El Espectador conoció el documento en el que el representante de Rusia Georgy Matyushkin sostiene que no hay evidencias de que, en caso de que Yair Klein fuera deportado a Colombia, su vida esté en peligro y pueda ser objeto de torturas o tratos inhumanos, los mismos que instruyó en sus escuelas de matones que extendió por el Magdalena Medio hace apenas dos décadas. 

Como también lo consideraron dos de los siete jueces de la Corte de Derechos Humanos de Europa, Colombia integra y acata pactos internacionales sobre derechos humanos y, además, “el acusado ha fracasado en demostrar el riesgo individualizado de maltrato que correría si fuese extraditado”.

El coronel retirado del ejército israelí, nacido en 1942 en Kibutz Nizanim, paracaidista experto, padre de cuatro hijos, condecorado en la guerra que libró Israel contra Siria y Egipto en 1973 y que extendió en otras como la del Líbano; el hombre que a finales de los 70 comenzó a trabar alianzas en Latinoamérica y en los 80 utilizó fachadas de empresas de seguridad para comercializar armas, cuyas huellas pudieron rastrear los investigadores en países como Panamá, Nicaragua, Honduras, Sudáfrica, Liberia o Sierra Leona; el mercenario que se instaló en el corazón del Magdalena Medio, Puerto Boyacá, patrocinado por los capos Pablo Escobar, el clan de los Ochoa Vásquez, Gonzalo Rodríguez Gacha, Ariel Otero y Henry Pérez; en fin, el veterano que orientó la guerra sucia que llenó de pánico a Colombia, alega hoy que teme que aquí se le violen sus derechos humanos.

El memorial presentado por el gobierno ruso no deja lugar a dudas. Sostiene que muy a pesar de que la situación general de derechos humanos en Colombia está lejos de ser perfecta, nada indica que Klein pueda ser asesinado, como él dice, “por militares bajo el pretexto de una confrontación con paramilitares”. La apelación advierte que el Estado colombiano ha dado garantías sobre el lugar de detención que le espera al coronel (r), que éste no respaldó con ningún documento confiable sus temores y miedos ni brindó a las cortes de la Federación Rusa pruebas de que “la situación personal del acusado sería peor que la de cualquier otro colombiano si fuese deportado”.

Con estos argumentos las autoridades rusas buscan destrabar el envío de Klein a Colombia, que sus secretos vean la luz en los centenares de expedientes que por paramilitarismo se adelantan en el país y que los cómplices del mercenario queden en evidencia. La petición está siendo evaluada por el Tribunal de Estrasburgo, que también tiene en su poder varias comunicaciones de la Cancillería colombiana en las que se refrenda que Klein sería confinado en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, Boyacá, “que goza de las más altas calificaciones y estándares en materia de protección de derechos humanos, tal como lo certificó Naciones Unidas”. En una nota diplomática firmada por el ex canciller Jaime Bermúdez, dirigida a Cristos Rosakis, presidente del Tribunal de Estrasburgo, se lee que no hay antecedentes que afirmen que Klein “ha sido torturado en el pasado por agentes colombianos”.

A renglón seguido refiere que el proceso penal en contra de Yair Klein, que se inició en septiembre de 1989, tuvo en cuenta los estándares internacionales en materia de derechos humanos y que se documentó que estos grupos de autodefensa que tuvieron formación del coronel (r) israelí fueron financiados “por caciques del narcotráfico como Gonzalo Rodríguez, Pablo Escobar o Víctor Carranza”, este último el denominado ‘zar de las esmeraldas’. Su referencia llama la atención porque aunque ha sido salpicado en varios expedientes y ha estado detenido en dos ocasiones, Carranza ha capoteado una y otra vez la mano de la justicia y hoy es un hombre libre.

Como si ya no fuera tanto, la comunicación del entonces canciller advierte que por cuenta de las técnicas terroristas enseñadas por Klein a los sicarios de las mafias, “sus alumnos”, como Gerardo Zuluaga, alias Ponzoña; Alonso de Jesús Vaquero, alias Vladimir; Rigoberto Rojas Mendoza, alias El Escorpión, y otros como Chilingo, Pequeño, Cochise o Gerónimo, perpetraron masacres a diestra y siniestra, asesinaron a candidatos presidenciales como Luis Carlos Galán, accionaron explosivos a control remoto y volaron aviones y, a destiempos, segaron las vidas de todo lo que les oliera a Unión Patriótica, “muertos que servían para escarmentar a aquellos que no hicieran caso, que se mataban y se descuartizaban”, como refirió El Escorpión en versión ante la Fiscalía.

A finales de septiembre de 1989 Yair Gal Klein fue llamado a rendir cuentas por la justicia y desde entonces se le procesó como reo ausente. En junio de ese año, el Noticiero Nacional reveló un video en el que se le veía adiestrando a paramilitares; su nombre empezó a rondar los titulares y pronto desapareció del mapa. No obstante, el daño ya estaba hecho. Los hombres que entrenó para las mafias del narcotráfico desangraban a Colombia ese año. Ya habían asesinado al dirigente de la UP José Antequera; al gobernador de Boyacá, Álvaro González, y su colega de Antioquia, Antonio Roldán Betancur; al magistrado Carlos Valencia García, al coronel de la Policía, Valdemar Franklin Quintero, y al candidato presidencial, Luis Carlos Galán; le pusieron un bombazo a El Espectador y después harían estallar un avión de Avianca con 106 pasajeros y dinamitarían el DAS.

Todos crímenes que con el correr de los años terminaron atribuyéndosele al siniestro triunvirato conformado por Gonzalo Rodríguez Gacha, Pablo Escobar Gaviria y Fidel Castaño Gil, alias Rambo, el primero de la saga Castaño —lo sucederían Vicente y Carlos cuando Fidel murió en 1994— que se enroló en esa guerra fratricida y que asistió a cursos con Yair Klein. Precisamente el mercenario israelí aprovechó que a mediados de los 80 hizo aparición en Puerto Boyacá la Acdegam, Asociación Campesina de Agricultores y Ganadores del Magdalena Medio, ni más ni menos que la plataforma del paramilitarismo, que fue fundada por Gonzalo Pérez y cuyas riendas tomó su hijo Henry más pronto que tarde.

El cartel de Medellín de Pablo Escobar y su socio de andanzas Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, extendió su poder criminal al Magdalena Medio, por la región rodaban ríos de dinero sucio, con fusiles se armaron los secuaces de Henry Pérez, Ariel Otero y las mafias y comenzaron las masacres, como la de los 19 comerciantes, en octubre de 1987, y la de La Rochela, en enero de 1989. Incursiones por las que el Estado colombiano ya fue condenado y en donde se probó que fueron los discípulos de Yair Klein, entrenados en las escuelas de la muerte El Tecal, 01, La Cincuenta, La Cero Ochenta, la famosa Isla de la Fantasía o el sitio conocido como Galaxias en Pacho, Cundinamarca, los que perpetraron las masacres.

Puerto Boyacá se erigió como la capital antisubversiva de Colombia y las alianzas entre el narcoparamilitarismo y algunos miembros corruptos de las fuerzas militares comenzaron a hacer estragos. Fue otro israelí, Itzhack Shoshany Meraiot, un teniente coronel de la reserva, también condenado en el mismo proceso de Yair Klein, el que primero se ocupó de Colombia y el que hizo los primeros contactos con las mafias bajo la fachada de Acdegam. Dicha organización contrató los servicios de los mercenarios Klein, Shoshany, Tzedaka Abraham, Terry Melnik y otros más de origen británico para desarrollar su guerra. A la sombra, el congresista Pablo Emilio Guarín, la reivindicaba, hasta que lo mataron en 1987. Uno de los cursos dictados por los mercenarios fue bautizado con su nombre.

Carlos Castaño reveló en su libro Mi confesión que en la finca La Cincuenta asistió a varios cursos con Klein que eran patrocinados por El Mexicano. “Mi sobrenombre para la época era El Pelao”. Desde Acdegam se instauró un régimen de terror en el Magdalena Medio, El Espectador no podía circular y Henry Pérez y sus hombres hacían y deshacían. En la trasescena se movía Iván Roberto Duque, quien con los años y ya bajo el mando de Carlos Castaño en las autodefensas, tomó el alias de Ernesto Báez. Son tantos los crímenes que se extendieron por cuenta de la instrucción en técnicas de terrorismo de Yair Klein y otros mercenarios, como el cinismo del coronel (r), quien lleva 20 años evadiendo su responsabilidad en el baño de sangre colombiano.

En entrevista exclusiva con El Espectador en octubre de 1989, cuando ya tenía orden de captura por la justicia colombiana, desde Tel Aviv, Yair Klein relató que un viceministro de la época, “de muy lindo nombre”, le dijo “con lágrimas en los ojos que nosotros éramos la última esperanza de Colombia”. Se refería a que el país estaba secuestrada por la guerrilla. Sin decirlo lo dice: un alto funcionario del Estado respaldó sus prácticas. Enseguida añadió Klein que no es cierto que dictara cursos a ilegales, “pero, si los necesitas, con gusto los dictaría”; que instruyó a 75 personas para “autodefenderse” por iniciativa de Acdegam y que sus cursos apenas le dejaron US$60 mil de ganancia.

Las autoridades documentaron que fueron muchos más sus discípulos, que los recursos que consiguió por sus vueltas en el Magdalena Medio fueron muchísimo mayores y que, no obstante, sus crímenes y condena siguen impunes. El colmo de su cinismo se vio reflejado cuando El Espectador le preguntó en la mencionada entrevista lo siguiente:
—¿Está arrepentido por lo hecho en Colombia y por lo que sus alumnos han consumado: muerte y destrucción?
—¿Qué culpa tiene un ministro de educación si sus alumnos fuman droga en las escuelas?