Fuera mercenarios de Colombia.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

2010 May 02 / En portada. Retratos de la Colombia en guerra.



Autor:
Medio: RTVE
Fuente: Radio TV Española, Mediateca.

Enlace: 
http://www.rtve.es/mediateca/videos/20100502/portada-retratos-colombia-guerra/760029.shtml?s1=programas&s2=en-portada&s3=americas-en-portada&s4=Título: Retratos de la Colombia en guerra
Fecha de publicación: 2 de mayo de 2010
Materia: Colombia, Derechos Humanos
Colección / Serie:
Zona geográfica: Colombia.

Fecha de los hechos: 
Personas, organizaciones mencionadas:

Retratos de la Colombia en guerra

No es fácil encontrar un colombiano que no tenga detrás una historia de horror. No es fácil hallar un pueblo de Colombia que no haya sido martirizado.

lunes, 6 de septiembre de 2010

2010 Ago 21 / Rusia insiste en deportar a Yair Klein




Autor                           : Daniella Sánchez Russo
Medio                           :  http://www.elespectador.com
Fuente                          : 
Enlace                           :

Título                            :   Rusia insiste en deportar a Yair Klein
Fecha de publicación      :  21 de agosto de 2010
Materia                         : Colombia, Derechos Humanos
Colección / Serie           : Judicial

Zona geográfica            : Colombia: Urabá, Santander, Boyacá / Rusia, Israel, 
Fecha de los hechos       : década de los 80,
Entidades y personas mencionadas: Tribunal de Estrasburgo

Las gambetas de un israelí a la justicia colombiana
Rusia insiste en deportar a Yair Klein

El Espectador revela la petición del gobierno ruso al Tribunal de Estrasburgo para que permita el envío del mercenario al país.

El mercenario y coronel en retiro israelí Yair Klein, condenado por entrenar a grupos paramilitares en el Magdalena Medio.

Las autoridades del gobierno de Rusia están empeñadas en deportar a como dé lugar a Colombia al siniestro mercenario israelí Yair Gal Klein, el coronel retirado que a finales de la década de los 80, con el combustible del dinero sucio de la cocaína y sus mafias, adiestró en tácticas de guerra y explosivos a los nacientes ejércitos privados en el Magdalena Medio que constituyeron la piedra angular de los grupos de autodefensa. El 22 de junio de 2001, el Tribunal Superior de Manizales lo condenó a 128 meses de cárcel por el entrenamiento de hordas de sicarios que llenaron de crímenes el país y que, aupados por el narcotráfico, exterminaron la Unión Patriótica y multiplicaron los carros bomba y atentados contra el Estado.

En virtud de esa sentencia, una vez fue detenido el 27 de agosto de 2007 en el aeropuerto Domedédovo en Moscú, cuando pretendía abordar un avión a Tel Aviv, el gobierno buscó las vías diplomáticas para que Klein cumpliera su deuda con la justicia colombiana en una prisión de alta seguridad. Aunque las autoridades de la Federación Rusa avalaron la petición de Colombia, el oficial retirado se ha valido de toda suerte de explicaciones absurdas para evitar ser deportado al país. El 1° de abril pasado, la Corte Europea para los Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, Francia, determinó que Rusia no podía deportar a Klein porque su vida correría riesgo. Un fallo que provocó desconcierto nacional. La saga criminal del israelí no tendría un capítulo de reparación en Colombia.

El gobierno de Dmitri Medvédev, sin embargo, acaba de apelar la polémica sentencia del Tribunal de Estrasburgo. El Espectador conoció el documento en el que el representante de Rusia Georgy Matyushkin sostiene que no hay evidencias de que, en caso de que Yair Klein fuera deportado a Colombia, su vida esté en peligro y pueda ser objeto de torturas o tratos inhumanos, los mismos que instruyó en sus escuelas de matones que extendió por el Magdalena Medio hace apenas dos décadas. 

Como también lo consideraron dos de los siete jueces de la Corte de Derechos Humanos de Europa, Colombia integra y acata pactos internacionales sobre derechos humanos y, además, “el acusado ha fracasado en demostrar el riesgo individualizado de maltrato que correría si fuese extraditado”.

El coronel retirado del ejército israelí, nacido en 1942 en Kibutz Nizanim, paracaidista experto, padre de cuatro hijos, condecorado en la guerra que libró Israel contra Siria y Egipto en 1973 y que extendió en otras como la del Líbano; el hombre que a finales de los 70 comenzó a trabar alianzas en Latinoamérica y en los 80 utilizó fachadas de empresas de seguridad para comercializar armas, cuyas huellas pudieron rastrear los investigadores en países como Panamá, Nicaragua, Honduras, Sudáfrica, Liberia o Sierra Leona; el mercenario que se instaló en el corazón del Magdalena Medio, Puerto Boyacá, patrocinado por los capos Pablo Escobar, el clan de los Ochoa Vásquez, Gonzalo Rodríguez Gacha, Ariel Otero y Henry Pérez; en fin, el veterano que orientó la guerra sucia que llenó de pánico a Colombia, alega hoy que teme que aquí se le violen sus derechos humanos.

El memorial presentado por el gobierno ruso no deja lugar a dudas. Sostiene que muy a pesar de que la situación general de derechos humanos en Colombia está lejos de ser perfecta, nada indica que Klein pueda ser asesinado, como él dice, “por militares bajo el pretexto de una confrontación con paramilitares”. La apelación advierte que el Estado colombiano ha dado garantías sobre el lugar de detención que le espera al coronel (r), que éste no respaldó con ningún documento confiable sus temores y miedos ni brindó a las cortes de la Federación Rusa pruebas de que “la situación personal del acusado sería peor que la de cualquier otro colombiano si fuese deportado”.

Con estos argumentos las autoridades rusas buscan destrabar el envío de Klein a Colombia, que sus secretos vean la luz en los centenares de expedientes que por paramilitarismo se adelantan en el país y que los cómplices del mercenario queden en evidencia. La petición está siendo evaluada por el Tribunal de Estrasburgo, que también tiene en su poder varias comunicaciones de la Cancillería colombiana en las que se refrenda que Klein sería confinado en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, Boyacá, “que goza de las más altas calificaciones y estándares en materia de protección de derechos humanos, tal como lo certificó Naciones Unidas”. En una nota diplomática firmada por el ex canciller Jaime Bermúdez, dirigida a Cristos Rosakis, presidente del Tribunal de Estrasburgo, se lee que no hay antecedentes que afirmen que Klein “ha sido torturado en el pasado por agentes colombianos”.

A renglón seguido refiere que el proceso penal en contra de Yair Klein, que se inició en septiembre de 1989, tuvo en cuenta los estándares internacionales en materia de derechos humanos y que se documentó que estos grupos de autodefensa que tuvieron formación del coronel (r) israelí fueron financiados “por caciques del narcotráfico como Gonzalo Rodríguez, Pablo Escobar o Víctor Carranza”, este último el denominado ‘zar de las esmeraldas’. Su referencia llama la atención porque aunque ha sido salpicado en varios expedientes y ha estado detenido en dos ocasiones, Carranza ha capoteado una y otra vez la mano de la justicia y hoy es un hombre libre.

Como si ya no fuera tanto, la comunicación del entonces canciller advierte que por cuenta de las técnicas terroristas enseñadas por Klein a los sicarios de las mafias, “sus alumnos”, como Gerardo Zuluaga, alias Ponzoña; Alonso de Jesús Vaquero, alias Vladimir; Rigoberto Rojas Mendoza, alias El Escorpión, y otros como Chilingo, Pequeño, Cochise o Gerónimo, perpetraron masacres a diestra y siniestra, asesinaron a candidatos presidenciales como Luis Carlos Galán, accionaron explosivos a control remoto y volaron aviones y, a destiempos, segaron las vidas de todo lo que les oliera a Unión Patriótica, “muertos que servían para escarmentar a aquellos que no hicieran caso, que se mataban y se descuartizaban”, como refirió El Escorpión en versión ante la Fiscalía.

A finales de septiembre de 1989 Yair Gal Klein fue llamado a rendir cuentas por la justicia y desde entonces se le procesó como reo ausente. En junio de ese año, el Noticiero Nacional reveló un video en el que se le veía adiestrando a paramilitares; su nombre empezó a rondar los titulares y pronto desapareció del mapa. No obstante, el daño ya estaba hecho. Los hombres que entrenó para las mafias del narcotráfico desangraban a Colombia ese año. Ya habían asesinado al dirigente de la UP José Antequera; al gobernador de Boyacá, Álvaro González, y su colega de Antioquia, Antonio Roldán Betancur; al magistrado Carlos Valencia García, al coronel de la Policía, Valdemar Franklin Quintero, y al candidato presidencial, Luis Carlos Galán; le pusieron un bombazo a El Espectador y después harían estallar un avión de Avianca con 106 pasajeros y dinamitarían el DAS.

Todos crímenes que con el correr de los años terminaron atribuyéndosele al siniestro triunvirato conformado por Gonzalo Rodríguez Gacha, Pablo Escobar Gaviria y Fidel Castaño Gil, alias Rambo, el primero de la saga Castaño —lo sucederían Vicente y Carlos cuando Fidel murió en 1994— que se enroló en esa guerra fratricida y que asistió a cursos con Yair Klein. Precisamente el mercenario israelí aprovechó que a mediados de los 80 hizo aparición en Puerto Boyacá la Acdegam, Asociación Campesina de Agricultores y Ganadores del Magdalena Medio, ni más ni menos que la plataforma del paramilitarismo, que fue fundada por Gonzalo Pérez y cuyas riendas tomó su hijo Henry más pronto que tarde.

El cartel de Medellín de Pablo Escobar y su socio de andanzas Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, extendió su poder criminal al Magdalena Medio, por la región rodaban ríos de dinero sucio, con fusiles se armaron los secuaces de Henry Pérez, Ariel Otero y las mafias y comenzaron las masacres, como la de los 19 comerciantes, en octubre de 1987, y la de La Rochela, en enero de 1989. Incursiones por las que el Estado colombiano ya fue condenado y en donde se probó que fueron los discípulos de Yair Klein, entrenados en las escuelas de la muerte El Tecal, 01, La Cincuenta, La Cero Ochenta, la famosa Isla de la Fantasía o el sitio conocido como Galaxias en Pacho, Cundinamarca, los que perpetraron las masacres.

Puerto Boyacá se erigió como la capital antisubversiva de Colombia y las alianzas entre el narcoparamilitarismo y algunos miembros corruptos de las fuerzas militares comenzaron a hacer estragos. Fue otro israelí, Itzhack Shoshany Meraiot, un teniente coronel de la reserva, también condenado en el mismo proceso de Yair Klein, el que primero se ocupó de Colombia y el que hizo los primeros contactos con las mafias bajo la fachada de Acdegam. Dicha organización contrató los servicios de los mercenarios Klein, Shoshany, Tzedaka Abraham, Terry Melnik y otros más de origen británico para desarrollar su guerra. A la sombra, el congresista Pablo Emilio Guarín, la reivindicaba, hasta que lo mataron en 1987. Uno de los cursos dictados por los mercenarios fue bautizado con su nombre.

Carlos Castaño reveló en su libro Mi confesión que en la finca La Cincuenta asistió a varios cursos con Klein que eran patrocinados por El Mexicano. “Mi sobrenombre para la época era El Pelao”. Desde Acdegam se instauró un régimen de terror en el Magdalena Medio, El Espectador no podía circular y Henry Pérez y sus hombres hacían y deshacían. En la trasescena se movía Iván Roberto Duque, quien con los años y ya bajo el mando de Carlos Castaño en las autodefensas, tomó el alias de Ernesto Báez. Son tantos los crímenes que se extendieron por cuenta de la instrucción en técnicas de terrorismo de Yair Klein y otros mercenarios, como el cinismo del coronel (r), quien lleva 20 años evadiendo su responsabilidad en el baño de sangre colombiano.

En entrevista exclusiva con El Espectador en octubre de 1989, cuando ya tenía orden de captura por la justicia colombiana, desde Tel Aviv, Yair Klein relató que un viceministro de la época, “de muy lindo nombre”, le dijo “con lágrimas en los ojos que nosotros éramos la última esperanza de Colombia”. Se refería a que el país estaba secuestrada por la guerrilla. Sin decirlo lo dice: un alto funcionario del Estado respaldó sus prácticas. Enseguida añadió Klein que no es cierto que dictara cursos a ilegales, “pero, si los necesitas, con gusto los dictaría”; que instruyó a 75 personas para “autodefenderse” por iniciativa de Acdegam y que sus cursos apenas le dejaron US$60 mil de ganancia.

Las autoridades documentaron que fueron muchos más sus discípulos, que los recursos que consiguió por sus vueltas en el Magdalena Medio fueron muchísimo mayores y que, no obstante, sus crímenes y condena siguen impunes. El colmo de su cinismo se vio reflejado cuando El Espectador le preguntó en la mencionada entrevista lo siguiente:
—¿Está arrepentido por lo hecho en Colombia y por lo que sus alumnos han consumado: muerte y destrucción?
—¿Qué culpa tiene un ministro de educación si sus alumnos fuman droga en las escuelas?

lunes, 23 de agosto de 2010

2008 May 05 / Empresa que provee de mercenarios a Irak podría entrar a Colombia




Autor                           : 
Fernando Puchol - Agencia AP

Medio                           :  
El Mundo (España)

Fuente                          : 
Enlace                           :
Título                            :    Empresa que provee de mercenarios a Irak podría entrar a Colombia.
Fecha de publicación      :  5 Mayo 2008
Materia                         : Colombia, Derechos Humanos
Colección / Serie           :
Zona geográfica            : Irak, Colombia, 
Fecha de los hechos       : 2008
Entidades y personas mencionadas: 
Blackwater


Empresa que provee de mercenarios a Irak podría entrar a Colombia

Blackwater, la empresa privada de Estados Unidos que ha hecho fortuna prestando servicios paramilitares en Irak, tiene los ojos puestos en Colombia como mercado de futuro, según el periodista estadounidense Jeremy Scahill, autor de un libro sobre "El ejército mercenario más poderoso del mundo".

Scahill presentó este lunes en España, junto a la editorial "Paidós" , esta historia no autorizada sobre el imparable ascenso de Blackwater desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EE.UU. y sobre su conversión en uno de los poderes fácticos más poderosos e influyentes del complejo militar-industrial estadounidense.

En declaraciones a Efe, este periodista de 32 años que colabora habitualmente con el semanario progresista "The Nation", comenta que Blackwater ha conseguido beneficios récord en los últimos dos trimestres, pero que su objetivo es diversificar el negocio para adaptarse a nuevas realidades y que eso pasa por América Latina.

"Blackwater podría terminar en América Latina" , dice Scahill, quien destaca que el Pentágono ha instado a la compañía que preside Erik Prince, un ex militar de familia rica y muy conservadora, a optar a un plan de lucha contra la droga, principalmente para México y Colombia, que tiene un presupuesto de 15.000 millones de dólares.

Es a través de estas empresas privadas como Washington quiere garantizar su presencia en la región sin "dejar una huella militar", explica el periodista, quien sostiene que los miles de millones de dólares que EEUU ha invertido en los últimos 15 años en la lucha antidroga en la región han sido para "la lucha contrainsurgente".

El caso de Colombia es ideal, pues recibe de Estados Unidos 630 millones anuales para luchar contra el narcotráfico, de los cuales, a su vez, Bogotá destina buena parte a pagar los servicios de empresas de las mismas características que Blackwater, como DynCorp.

"El futuro pasa por el entrenamiento y la preparación de militares latinoamericanos, con el objetivo de tener pequeños equipos paramilitares trabajando para estas compañías en América Latina. Veremos un incremento de la presencia de estas empresas que deciden radicarse en la región", pronostica Scahill.

La lógica es la del negocio y la del mercado libre, la misma que llevó a Blackwater y a otras empresas que contratan mercenarios a fijarse en la "fuerza de trabajo barata" que ofrecían países como Chile, Honduras, El Salvador, Perú y Bolivia.

Frente a los 10 mil dólares al mes que puede cobrar un mercenario estadounidense o de otro país del primer mundo por prestar sus servicios en Irak, los latinoamericanos aceptan el mismo riesgo, ofreciendo la misma preparación, por sueldos de mil dólares.

Se trata en su mayoría de militares que se formaron en las décadas de los 80 y los 90, en el marco de las "guerras sucias" instigadas por Washington, y que ya han tenido experiencia en técnicas de contrainsurgencia, tiro de precisión, guerra de comandos, espionaje militar y tácticas de interrogatorio.

Afirma Scahill en el libro que "uno de los mayores contingentes de soldados no estadounidenses importados hasta Irak por Blackwater fue el compuesto por antiguos comandos chilenos, algunos de los cuales habían sido formados o habían servido durante la brutal dictadura militar del general Augusto Pinochet".

Cerca de un millar de chilenos fueron enviados a Irak gracias a la gestión de reclutamiento de José Miguel Pizarro Ovalle, a quien el autor describe como "un partidario acérrimo de Pinochet, que trabajó como traductor para el ejército estadounidense (...) antes de convertirse en enlace entre más de una docena de Gobiernos latinoamericanos y los fabricantes de armas de Estados Unidos".

Scahill subraya también que en Irak "los trabajos más peligrosos los hacen iraquíes o latinoamericanos, protegiendo edificios o contratados por empresas privadas y hombres de negocios para que los protejan". Añade que actualmente "los más buscados" son los peruanos, a los que se considera "soldados baratos y luchadores".

2007 May 16 / PRESENCIA DE MERCENARIOS EN COLOMBIA



Autor                           : 
José Humberto Torres miembro de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos)

Medio                           :  
Fuente                          : 
Prensa - Colectivo

Enlace                           :

Título : PRESENCIA DE MERCENARIOS EN COLOMBIA 
Fecha de publicación : Miércoles 16 de mayo de 2007
Materia : Colombia, Derechos Humanos
Colección / Serie :
Colombia
Zona geográfica : Colombia, chile, Irak,
Fecha de los hechos :
Entidades y personas mencionadas:  DynCorp, 
Chiquita Brands, Banadex, Cola Cola, Drumon  



PRESENCIA DE MERCENARIOS EN COLOMBIA

Miércoles 16 de mayo de 2007, por Prensa - Colectivo

" El último período de la actividad de mercenarios en Colombia lo constituye la puesta en escena, en 1999, del denominado Plan Colombia. El componente militar del Plan Colombia se desarrolla con recursos propios de la nación, endeudamiento interno y externo. También con equipo militar donado por el gobierno de los Estados Unidos"



Presencia de Mercenarios en Colombia Cuarto Periodo de Sesiones del Consejo de Derechos Humanos de Las Naciones Unidas Ginebra, Marzo 21 de 2007


Presentación oral del Sr. José Humberto Torres miembro de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos

Sr. José Gómez del Prado Presidente del Grupo de Trabajo sobre la utilización de mercenarios como medio de violar los derechos humanos, distinguidos delegados, representantes de las Naciones Unidas, de Organizaciones Intergubernamentales y No Gubernamentales.

Los colegas Alirio Uribe y Diana Murcia del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, organización No Gubernamental de derechos humanos miembro de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos, me han confiado el honor de presentar a ustedes la situación Colombiana relativa a la utilización de mercenarios como medio de violar los derechos humanos y de obstaculizar el ejercicio de los pueblos a la libre autodeterminación.

Para cumplir con ese encargo les invito ver a continuación apartes (dos minutos) de la ultima entrevista concedida a una canal privado de la televisión colombiana por el Mercenario israelí YAIR KLEIN.

Continuado con la presentación quiero recordar que en su momento el entonces Relator Especial sobre la cuestión de la utilización de mercenarios, del sistema de las Naciones Unidas, señor Enrique Bernales Ballesteros advirtió que "una de las nuevas formas de mercenarismo [es] la que se produce a través de compañías privadas de seguridad que contratan servicios militares empleando para ello a mercenarios, modalidad que por no estar contemplada en los dispositivos legales internacionales, ha facilitado su rápida expansión”.

Por su parte el Grupo de Trabajo sobre mercenarios que preside el señor GOMEZ DEL PRADO ha destacado en su último informe el incremento en la sesión de funciones militares y de seguridad a Compañias de servicio militar privado con el riesgo de que estas sean cómplices en violación de derechos humanos.

Hasta ahora, la definición clásica que aporta el DIH sobre las características del mercenario no permite calificar como tales a los miembros de Empresas Transnacionales de Seguridad que actúan bajo idénticos métodos y recursos.

El conflicto armado interno Colombiano no ha sido ajeno a la utilización de mercenarios.

Las autoridades de mi país han advertido sobre la participación de combatientes extranjeros en las filas de las guerrillas que operan en Colombia.

En 1987 se conoció la presencia en el Magdalena Medio Colombiano de un Coronel retirado del ejercito Israelí; el señor YAIR KLEIN quien reapareció el pasado 5 de marzo confesando, en una entrevista concedida a un canal nacional de televisión, que su empresa de seguridad fue contratada en 1988 por ganaderos y empresarios de la industria del banano para entrenar a miembros de grupos paramilitares en Colombia.

Actividades que según él fueron puestas en conocimiento del entonces General de la Policía Nacional CARLOS ARTURO CASADIEGO.

Del grupo de 60 hombres que adiestro salieron temibles asesinos que sirvieron para manchar con más sangre la historia reciente de Colombia.

Los hermanos Castaño Gil y el temible Alonso de Jesús Baquero, alias Vladimir, se destacaron como sus más aventajados alumnos.

A alias Vladimir se le atribuye en Colombia el asesinato de por lo menos cien personas civiles.

El testimonio que cito a continuación permite deducir el alcance de las instrucciones dadas por Klein:

"Nos dijeron que un guerrillero o un auxiliador de la guerrilla, ubicado en un sitio clave, nos podía hacer mucho daño. Entonces salimos a perseguir a los colaboradores y al brazo armado de las Farc. Y les dimos muy duro. Al que detectábamos, le dábamos (muerte).

Fue apasionante ser alumno de Klien." , comento alias Vladimir en una entrevista a la Revista Semana.

Estas, son solo algunas de las huellas que dejó el paso por Colombia del mercenario YAIR KLEIN, un monstruo salido de las propias entrañas del ejercito Israelí, quien al conocer que había prescrito la pena de 10 años de prisión impuesta en su contra por un Juez Colombiano, justamente por su participación en el adiestramiento en practicas de guerra a grupos paramilitares, expreso a los periodistas su disposición de regresar a Colombia para concluir su propósito de exterminar a la guerrilla.

"El mejor capitulo de mi vida fue mi paso por Colombia" dijo Klein.

El último período de la actividad de mercenarios en Colombia lo constituye la puesta en escena, en 1999, del denominado Plan Colombia.

El componente militar del Plan Colombia se desarrolla con recursos propios de la nación, endeudamiento interno y externo. También con equipo militar donado por el gobierno de los Estados Unidos.

Colombia no recibe recursos en dinero efectivo, las donaciones se hacen en especie tales como helicópteros, armamento, aviones, productos químicos, capacitación de personal militar; mantenimiento de helicópteros artillados y asesoría en labores de inteligencia militar a través de radares y adiestramiento para mejorar la capacidad de combate.

Para estas actividades, a través de convenios binacionales se ha establecido una misión permanente de militares y civiles estadounidenses en el país que gozan de todas las garantías de inmunidad diplomática.

Para evitar el impacto sicológicamente negativo que hubiera tenido una intervención demasiado visible, esa primera fase del Plan Colombia limito a 400 el número de militares estadounidenses autorizados para trabajar en operaciones dentro de Colombia.

El congreso norteamericano autorizo además la presencia de hasta 400 “contratistas civiles”, limitación esta que fue fácilmente burlada por el Departamento de Estado y la empresa Dyn Corp contratando personal guatemalteco, hondureño y peruano toda vez que la limitación impuesta se refería solamente a estadounidenses.

En octubre de 2004 el Congreso de los Estados Unidos levanto la restricción en el numero de soldados estadoudinenses que podían operar en Colombia, medida que permitió a Washington duplicar la cifra llevándola a 800 militares y a 600 civiles.

Aunque esta especie de neo-mercenarios que actúan en Colombia en su mayoría pertenecen a la compañía DynCorp, existen por lo menos 30 empresas más o sociedades militares privadas dedicadas a supuestas actividades contra el narcotráfico, al reabastecimiento de combustibles en las pistas de aterrizaje, a instruir a oficiales de la policía y del ejercito en la aplicación del plan Colombia, al mantenimiento de helicópteros de combate y aviones de transporte de tropas, a la instalación y manejo de radares, así como ha fotografiar el espacio aéreo e interceptar comunicaciones con fines militares, entre otras.

La naturaleza de los convenios que establecen la presencia de tales contratistas impide que Colombia ejerza su jurisdicción para investigarlos o juzgarlos. Situación esta que bien merece ser sometida a estudio por parte del grupo de trabajo la utilización de mercenarios.

Al ser considerados parte de la misión diplomática en Colombia, estos contratistas se sustraen también al cumplimiento de la normatividad migratoria, situación que les ha facilitado cometer delitos en el país.

Gracias a un acuerdo firmado en septiembre de 2003 entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos los miembros de las fuerzas armadas estadoudinenses y los mercenarios de estas Empresas Transnacionales de Seguridad actúan cubiertos por la mas odiosa impunidad; acuerdo según el cual el gobierno de Colombia esta comprometido a no someter a la jurisdicción de la Corte Penal Internacional a los ciudadanos estadoudinenses que en Colombia cometan crímenes contra la humanidad.

La presencia de la empresa DynCorp en Colombia ha sido dispuesta por los Estados Unidos a fin de proteger sus intereses estratégicos, y ha sido justificada en razones de seguridad nacional de ese país y de lucha transnacional contra el terrorismo. La metodología empleada para esto, es la de la reserva de información y la inmunidad, y así es como se han vulnerado los principios de soberanía y autodeterminación del Estado colombiano.

Al aceptar tales condiciones, el gobierno de Colombia menoscaba la integridad nacional. Sin embargo, hasta la fecha ninguna autoridad colombiana se ha pronunciado en contra de la presencia de mercenarios en Colombia. Por el contrario la justifican alegando que “la presencia militar norteamericana en el territorio nacional, no implica que ésta sea de carácter bélico, pues existen actos propios de fraternidad y cortesía internacional, cuya aceptación o no depende de la celebración de acuerdos bilaterales”, sin embargo, tales acuerdos nunca han sido objeto de revisión por parte del poder legislativo en Colombia tal y como lo establece el ordenamiento constitucional vigente.

En estos días se han conocido los vínculos de empresas trasnacionales como Chiquita Brands, a través de su filial en Colombia Bandex, con los grupos paramilitares que antaño fueron adiestrados, entre otros, por el mercenario YAIR KLEIN

Se encuentra igualmente en debate judicial la responsabilidad o participación de empresas multinacionales como Cola Cola y Drumon en el asesinato de lideres sindicales en Colombia.

Concluyo esta presentación recordando que la vinculación entre este tipo de empresas o compañías privadas de seguridad y gobiernos no legitimaba per-se, la actividad mercenaria.

Aprovecho la oportunidad también para recordar igualmente que “El que sea un gobierno quien contrata mercenarios o empresas que a su vez reclutan mercenarios, para su propia defensa y acción política dentro de su país o para fortalecer posiciones en conflictos armados, no modifica la naturaleza del acto ni su ilegitimidad”.

sábado, 21 de agosto de 2010

2010 Abr 11 / Explicación legal del caso Klein [Extraditarlo de Rusia]




Autor                         : Laura Gil

Medio                         :  Youtube
Fuente                                 : 
Enlace                           : http://www.youtube.com/watch?v=F1_Mi34MTb4
Título              :  Laura Gil explica el contexto legal: las dificultades para extraditar a Klein de Rusia.
  
Fecha de publicación          : 11 de abril de 2010
Materia                                 : Colombia, Derechos Humanos
Colección / Serie           : Caso Yair Klein
Zona geográfica            : Colombia, Israel, Rusia, Sierra Leona, 
Fecha de los hechos       : década de los80.
Entidades y personas mencionadas:


Laura Gil explica el contexto legal: las dificultades para extraditar a Klein de Rusia.